Los zapatos de primavera-verano 2021 se caracterizan especialmente por su comodidad: de los diseños planos con plataforma –las flatforms, inspiradas en los 90 o en clave artesanal– a la reinterpretación más confortable de las chanclas de toda la vida –las chunky flip flops, bautizadas así por su suela gruesa–, pasando por las versiones sofisticadas de las slippers o zapatillas para estar en casa –con las furry slides a la cabeza–, está claro que las tendencias de la próxima temporada en materia de calzado también reflejan ese viraje generalizado hacia el confort.

Una macrotendencia que también se deja entrever en la continuación de la apuesta por los kitten heels, el tacón más sensato por el que abogan Raf Simons y Miuccia Prada; en la ubicuidad de las bailarinas –mezcladas con gorras, como propone Hedi Slimane en Celine– o la consolidación de los zuecos, el calzado nicho preferido de las expertas en moda que va más allá de los diseños tradicionales. 

 

Pero también hay espacio para las sandalias que triunfan verano tras verano, las de vocación artesanal, y para ciertas novedades como las de dedo de múltiples tiras que se complican hasta dar con las del debut de Matthew Williams en Givenchy, un diseño que divide en tres secciones los dedos del pie y que viene acompañado de unos calcetines ad hoc. Los salones de vocación clásica con tobillera y los modelos con apliques de eslabones, un detalle que viene de la temporada anterior, también están incluidos en este resumen (visual) de todos los zapatos de primavera-verano 2021 que serán tendencia.

Los ‘slippers’ o zapatillas de estar en casa

No importa si tienen la silueta de las clásicas slides –como en el caso de Givenchy– o si llegan en forma de babucha y sucedáneos, las sandalias más cómodas y de tendencia de la temporada son, consecuencia de la pandemia, una versión sofisticada de los slippers o zapatillas de estar en casa. Ya sean de acabado furry como en Balenciaga, Celine, Molly Goddard  o Coach; de tejido trenzado como en Rosetta Getty y Gabriela Hearst o acolchadas como en Proenza Schouler, la clave está en su textura.

Las ‘flatforms’

Tan cómodas como unas sandalias planas pero con varios centímetros de altura gracias a la plataforma, las flatforms serán las sandalias más buscadas de la primavera gracias a su comodidad y a su capacidad para estilizar la silueta. Encontrarás diseños de inspiración artesanal como en Altuzarra, Tod's, Ulla Johnson y Gabriela Hearst; o muy noventeras como las de Versace y Simone Rocha –con eslabones o apliques de perlas respectivamente–. 

Las sandalias de dedo

A pesar de tratarse de la temporada más calurosa del año, no son pocas las firmas que han apostado por nuevas versiones sofisticadas de las sandalias de dedo llevadas sobre medias o calcetines. La clave de su reinvención, sin embargo, está en las tiras que rodean el pie: clásicas y atadas al tobillo como en Baum und Pferdgarten y Sportmax; con doble tira como las de Acne Studios; con triple tira pero, en este caso, recogiendo todos los dedos del pie como las de Givenchy o, simplemente, sobre los dedos y el empeine como las de Khaite.

Las bailarinas

No solo de sandalias vive la temporada de primavera-verano: con permiso de los mocasines y de algunos diseños de cordones, las bailarinas son el zapato cerrado más deseado de la próxima estación. Además de la opción clásica de piel que propone Hedi Slimane para Celine –los estilismos son la clave para renovarlas–, existen otras versiones más sofisticadas: del modelo calado de Dior a las rosas satinadas e inspiradas en el ballet de Simone Rocha y Rag & Bone, pasando por las de apliques de Marina Moscone.

Los zuecos

Lleva varias temporadas siendo una de las tendencias nicho en materia de calzado que más triunfa entre las expertas en moda así que no es de extrañar que los zuecos estén entre los zapatos de la primavera. Ahora bien, sin olvidar las opciones más tradicionales de cuero y ante con remaches vistas en Rag & Bone, Hermès, Bally y Stella McCartney; la gran novedad son las versiones tipo flatform de Simon Miller y Molly Goddard.

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